Brandlife nº77;
Artículo escrito por José Luis Moro
(Director General Creativo de REMO)
Hace unos días, leía un reportaje sobre la película que ha hecho Scorsese con los Rolling Stones. En un momento dado de la entrevista, el director comentaba que la última vez que había estado en Madrid había sido para promocionar "la canchondada esa de Freixenet". ¡La cachondada!, así lo decía literalmente. Nosotros hablando de excelencia creativa y el bueno de Martin lo llama cachondada. Es una buena cura de humildad. Le podemos dar a Freixenet todos los premios del mundo, pero Scorsese seguirá pensando que una cosa es hacer cine y otra muy distinta hacer anuncios.
Anuncios, porque eso es lo que hacemos. Aunque a veces parece que nos da vergüenza llamarlos así. Le cuentas a tus amigos: he estado en Buenos Aires, rodando una película. ¿Una película? ¡Cómo mola!, ¿y de que va? Bueeeno, pues es un señor que sale, mira a la cámara y dice: yo sólo le doy a mi gato lo mejor, por eso elijo un alimento rico en proteínas y minerales. Ah, si, creo que he visto esa película. Me gustó mas el libro. Y es que para el común de los mortales, eso no es una película, es, en todo caso, una cachondada.
Pero a nosotros nos sigue dando no se qué pronunciar la palabra anuncio. Llegan los festivales y contamos: mañana me voy a Cannes, que presento unas piezas. ¿Piezas?, ¿A qué vas, a una convención de Lego? Resulta un poco ridículo.
Y todavía es más pintoresco cuando quienes se niegan a usar el término tabú son personas externas a la publicidad. Carlos Herrera siempre dice en su programa de radio: Ahora les dejo con unos consejos. ¿Consejos? Yo no aconsejo a nadie. Un consejo es algo mucho más racional y desapegado que un anuncio.
Recuperemos la palabra anuncio. Y con ella el orgullo de vender. Compresas con alas, pegamento para la dentadura postiza o coleccionables de casitas de muñecas andaluzas. Anuncios como éste que he querido recuperar: Algunos consagran su vida a la caridad. Otros a la ciencia. Para nosotros, son las minisalchichas. Eso es orgullo profesional. Bien, pues para nosotros, son los anuncios. Una cosa mucho más difícil que hacer películas, piezas o consejos.

Artículo escrito por José Luis Moro
(Director General Creativo de REMO)
Hace unos días, leía un reportaje sobre la película que ha hecho Scorsese con los Rolling Stones. En un momento dado de la entrevista, el director comentaba que la última vez que había estado en Madrid había sido para promocionar "la canchondada esa de Freixenet". ¡La cachondada!, así lo decía literalmente. Nosotros hablando de excelencia creativa y el bueno de Martin lo llama cachondada. Es una buena cura de humildad. Le podemos dar a Freixenet todos los premios del mundo, pero Scorsese seguirá pensando que una cosa es hacer cine y otra muy distinta hacer anuncios.
Anuncios, porque eso es lo que hacemos. Aunque a veces parece que nos da vergüenza llamarlos así. Le cuentas a tus amigos: he estado en Buenos Aires, rodando una película. ¿Una película? ¡Cómo mola!, ¿y de que va? Bueeeno, pues es un señor que sale, mira a la cámara y dice: yo sólo le doy a mi gato lo mejor, por eso elijo un alimento rico en proteínas y minerales. Ah, si, creo que he visto esa película. Me gustó mas el libro. Y es que para el común de los mortales, eso no es una película, es, en todo caso, una cachondada.
Pero a nosotros nos sigue dando no se qué pronunciar la palabra anuncio. Llegan los festivales y contamos: mañana me voy a Cannes, que presento unas piezas. ¿Piezas?, ¿A qué vas, a una convención de Lego? Resulta un poco ridículo.
Y todavía es más pintoresco cuando quienes se niegan a usar el término tabú son personas externas a la publicidad. Carlos Herrera siempre dice en su programa de radio: Ahora les dejo con unos consejos. ¿Consejos? Yo no aconsejo a nadie. Un consejo es algo mucho más racional y desapegado que un anuncio.
Recuperemos la palabra anuncio. Y con ella el orgullo de vender. Compresas con alas, pegamento para la dentadura postiza o coleccionables de casitas de muñecas andaluzas. Anuncios como éste que he querido recuperar: Algunos consagran su vida a la caridad. Otros a la ciencia. Para nosotros, son las minisalchichas. Eso es orgullo profesional. Bien, pues para nosotros, son los anuncios. Una cosa mucho más difícil que hacer películas, piezas o consejos.


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